Podemos luchar contra la obsolescencia programada

Fotografía: Jaime Galindo

Carlos Sánchez organiza junto a Zaragoza Activa algunos de los “Repair Cafés” de Zaragoza. Una iniciativa internacional que fomenta la sostenibilidad recuperando objetos cotidianos estropeados. Es gerente de HERCO Suministros Industriales.

—¿Qué es un ‘Repair Café’? ¿Cuál es su filosofía?

—En el fondo, está relacionado con la economía circular, y también con la lucha contra la obsolescencia programada que nos imponen los grandes fabricantes. No es otra cosa que un lugar de libre acceso donde volver a dar una oportunidad a aparatos, electrodomésticos o a cualquier otro objeto que ha dejado de funcionar. Se arreglan de manera gratuita gracias a los voluntarios reparadores.

—¿Cuál es su origen?

—Todo empezó cuando, en el año 2009, en Ámsterdam, Martine Postma fue a un servicio técnico para una reparación y le dijeron que aquello que llevaba era mejor tirarlo a la basura. Pero ella decidió colgar un cartel en el bar donde desayunaba todas las mañanas para ver si alguien se lo arreglaba a cambio de un café. Aquello tuvo tal éxito que se organizó el primer ‘Repair Café’. Se corrió la voz y poco a poco se fue extendiendo. Y pasó a Francia, Bélgica, Inglaterra… y a España, donde está ya en las grandes ciudades.

—¿Y en Zaragoza?

—En Zaragoza hay más de uno. En la web de Repai Café van apareciendo lugares y fechas. El nuestro lo venimos organizando desde el 2017. Empezamos en Cuarte de Huerva y con el Ayuntamiento de Zaragoza lo realizamos en Zaragoza Activa. Ahora queremos definir un calendario para que rote por todos los centros cívicos de la ciudad y tenga continuidad.

—¿Qué es la Fundación Repair Café?

—Realmente, esto es una pequeña oenegé que ayuda a quien desee difundir esta acción colaborativa. Para ello solo es necesario darte de alta en la fundación y te mandan el material y las instrucciones necesarias para organizar uno.

—¿No compite con los profesionales?

—Sinceramente, no. La mayoría de servicios técnicos solo cambian piezas. Y si el fabricante ya no tiene esos repuestos, no te lo arreglan. Mientras que aquí se reparan objetos rotos que necesitas o a los que les tienes un cariño especial.

—¿Qué personas acuden?

—En nuestro caso, al estar en Zaragoza Activa, suelen ser vecinos del Arrabal. Pero también gente interesada que se informa a través de las redes del ayuntamiento o de nuestra empresa.

—¿Qué tipo de productos se arreglan?

—Sobre todo electrónica, ordenadores, portátiles, móviles o radios. También pequeños electrodomésticos como tostadoras, cafeteras o calefactores. Tenemos un taller de bicicletas. Y otro para arreglos textiles.

—¿Quiénes son los reparadores?

—Voluntarios que lo hacen sin ánimo de lucro y que como mucho se toman un café. Lo que buscamos es una bolsa de reparadores estable, para que nunca nos falten especialistas, que suelen ser manitas, ingenieros o jubilados.

—¿Por qué se ha metido en esto?

—Todo lo que esté relacionado con las herramientas es la razón de ser de nuestra empresa. Y es un proyecto interesante en nuestro plan de responsabilidad social corporativa.

Publicado en El Periódico de Aragón el 18 de mayo de 2019 por Marian Navarcorena.

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