¿Qué hacemos con las pilas gastadas?

Las pilas son muy útiles pero también pueden ser muy peligrosas para el medio ambiente. Una sola pila de mercurio podría contaminar hasta 600.000 litros de agua.

En muchas ocasiones las pilas que acumulamos en casa las acabamos tirando a la basura como si fueran un residuo orgánico. Al no deshacernos de ellas en el contenedor específico, acaban en los vertederos. De esta manera, por un lado contaminamos el medio ambiente, pero por otro, no se podrán recuperar los metales que contienen, de media el 60% del peso de la pila. De hecho, el reciclaje de una tonelada de pilas usadas permite la obtención de 600 kg de metales pesados, de ellos unos 300 a 350 kg de zinc, 20 kg de níquel y 2 kg de mercurio.

Para el correcto reciclado de las pilas usadas tenemos varias opciones. En muchas ciudades hay receptáculos especiales para pilas incorporados en los contenedores de vidrio. También podemos llevarlas a los establecimientos que venden pilas, donde tienen unos pequeños contenedores para su recogida selectiva. Y por último, podemos llevarlas a un Punto limpio. Ya de paso, podemos aprovechar el paseo para llevar el aceite usado, aparatos eléctricos que ya no funcionan, ropa usada… y todos aquellos desechos que no encajan en ninguno de los contenedores habituales.

Hasta aquí nuestra labor. Otro día os contaremos qué pasa con las pilas después y cómo se reciclan.

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