Reciclar es más que civismo

 

propósitos

Se acerca el frío y tal vez esté desempolvando el forro polar para subir a la sierra. Sepa que algunas de estas prendas se fabrican en parte con las botellas de agua de litro y medio que usted deposita en el contenedor amarillo. Como media, alrededor de 70 de estos envases son suficientes para una prenda de un adulto. Y las tapicerías de su coche es otra de las «vidas» que puede tener este plástico. Antonio Barrón, director de Comunicación de Ecoembes, sociedad sin ánimo de lucro dedicada a la recuperación y reciclaje de envases, explica que el pet de las botellas es una fibra sintética muy utilizada en la industria textil. Y en un mundo como el nuestro, en el que consumimos muchos más recursos de los que el planeta genera, el uso de materias primas «secundarias», procedentes del reciclado, es una cuestión vital.

Un dato: en los quince años que llevamos utilizando los contenedores amarillos y azules en nuestro país hemos evitado entre (casi) todos la emisión de 12,6 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, uno de los gases culpables del incremento de temperatura del planeta. Esa cifra puede no decirnos nada, pero puede ser más ilustrativa si lo traducimos a una «moneda de uso corriente», como luz y agua: «Esos casi 13 millones de toneladas de envases han supuesto un ahorro de energía equivalente a la que consumen los habitantes de Valencia y Bilbao durante un año. Y un ahorro de agua equivalente al que se consume durante un año en la Comunidad de Madrid».

Beneficios ambientales

Estos beneficios medioambientales se han logrado porque 12,8 toneladas de envases de plástico, papel o cartón, latas y briks no han ido al vertedero, sino al contenedor adecuado y han tenido una segunda vida «distinta»: prendas de vestir, tapicerías de coches, mobiliario urbano, material de construcción… Para hacernos una idea, apunta Barrón, si tal cantidad de envases hubieran ido a la basura, habrían llenado hasta arriba (colmatado) 960 vertederos del tamaño del estadio Santiago Bernabéu.

A pesar de estos beneficios para el medio ambiente, todavía una de cada 4 personas residentes en España se resiste a dejar los envases en esa «mina de materias primas secundarias» que son los contenedores de envases. Y es que los hay que aún piensan: «Total, por una lata… Si todos pensáramos así, una sola lata multiplicada por 46 millones de ciudadanos y por los 365 días del año hacen una gran montaña formada por millones de latas».

Publicado por Natural de ABC [17/11/2013 ]

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